Una persona con demencia eventualmente necesitará la ayuda de un cuidador para organizar el día. Las actividades previstas pueden mejorar el sentido de dignidad y la autoestima en la persona en etapas posteriores de la enfermedad al darle más propósito y significado a su vida.

Elegir actividades

Las actividades estructuran el tiempo. Pueden sacar lo mejor de las capacidades de una persona, mejorar la calidad de vida y facilitar la relajación. Las actividades también pueden dar un sentido de propósito, compromiso, utilidad y realización, que puede ayudar a reducir el comportamiento errante o la agitación. Tanto una persona con demencia como su cuidador(a) pueden disfrutar la sensación de seguridad y unión que las actividades pueden proporcionar.
 

Actividades eficaces

  • Dan significado, propósito, alegría y esperanza a la vida de la persona.
  • Aprovechan las habilidades y capacidades de la persona.
  • Dan a la persona una sensación de normalidad.
  • Involucran a la familia y a los amigos
  • Son dignas y apropiadas para adultos.
  • Se centran en el proceso, no en el resultado final.

Actividades de planificación

Al planificar actividades para una persona con demencia, céntrese en la persona, la actividad, el enfoque y el lugar.

  • Considere las habilidades y capacidades de la persona. Abóquese a actividades que la persona siempre ha disfrutado y con las que se ha adaptado, según sea necesario, para que coincida con las capacidades actuales de la persona.
  • Preste especial atención a lo que disfruta la persona. Tome nota cuando la persona parezca feliz, ansiosa, distraída o irritable.
  • Considere si la persona comienza actividades sin sentido. Si es así, es posible que desee planificar estas actividades como parte de la rutina diaria.
  • Sea consciente de los problemas físicos. ¿Él o ella se cansa rápidamente o tiene dificultades para ver, escuchar o realizar movimientos simples? Si es así, es posible que desee evitar ciertas actividades.

Actividades

 
  • Fomente la participación en la vida diaria. Las actividades que ayuden al individuo a sentirse como una parte valiosa de la familia, como poner la mesa, limpiar encimeras o vaciar los cestos de basura, pueden proporcionar una sensación de éxito y logro.
  • Relacione la actividad con la vida laboral. Un exempleado de oficina puede disfrutar actividades que involucren la organización, como poner las monedas en un soporte, ayudar a armar un correo o realizar una lista de cosas por hacer. Un agricultor o jardinero puede disfrutar trabajar en jardinería.
  • Busque favoritos. La persona que siempre disfrutaba de beber café y de leer el periódico aún puede encontrar estas actividades agradables, incluso si él o ella ya no es capaz de entender completamente lo que dice el periódico.
  • Cambie las actividades según sea necesario. Trate de ser flexible y de reconocer los cambios de intereses y habilidades de la persona.

Su enfoque

  • Ofrezca apoyo y supervisión. Puede que tenga que mostrarle a la persona cómo realizar la actividad y proporcionar instrucciones simples, paso a paso.
  • Concéntrese en el proceso, no en el resultado.
  • Sea flexible. Cuando la persona insista que no quiere hacer algo, puede ser porque él o ella no puede hacerlo o porque tiene temor a hacerlo. Si la persona insiste en hacer algo de una manera diferente, deje que suceda y cámbielo más adelante si es necesario.

Medir el éxito del plan

Para decidir cómo funciona el plan diario, piense en cómo la persona responde a cada actividad y lo bien que se adapta a sus necesidades. El éxito de una actividad puede variar de día a día. En general, si la persona parece aburrida, distraída o irritable, puede ser el momento de introducir otra actividad o de tomarse un tiempo para descansar.

Las actividades estructuradas y agradables a menudo pueden reducir la agitación y mejorar el estado de ánimo. El tipo de actividad y lo bien que ha terminado no son tan importantes como la alegría y el sentido de logro que la persona recibe por hacerlo.